El cardenal de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, admitió que las cartas enviadas por el sacerdote José Dolores Aguayo González para interceder por Rubén Oseguera González, alias El Menchito, en el proceso en su contra en Estados Unidos (EU) fueron un acto de imprudencia, pero defendió que la Iglesia católica no puede negar atención religiosa a nadie.
Confirmó a la par que el presbítero continúa en funciones y aseguró que la Arquidiócesis de Guadalajara está dispuesta a colaborar con las autoridades si así se le requiere.
En un boletín previo, la arquidiócesis explicó que las cartas enviadas por el padre Aguayo González a Rubén Oseguera y a una jueza federal de EU se realizaron a petición de la familia del detenido como un apoyo de carácter espiritual.
Sin embargo, la arquidiócesis subrayó que dichas misivas no deben interferir en el cumplimiento de la justicia y reconoció que el sacerdote actuó sin la prudencia necesaria al no informar oportunamente sobre este acompañamiento pastoral, dadas las características del caso.
Robles Ortega señaló que el sacerdote continúa ejerciendo su ministerio al no existir hasta el momento un procedimiento legal en su contra y explicó que el tema ya fue tratado con él personalmente; no obstante, reiteró que su conducta fue inadecuada por la naturaleza del caso.
El cardenal también llamó a no generalizar ni estigmatizar al clero por “un hecho aislado” y recordó que en la arquidiócesis sirven más de mil 600 sacerdotes que realizan su labor en condiciones difíciles y, en muchos casos, bajo presión del crimen organizado.
Reconoció que algunos sacerdotes han enfrentado amenazas por advertir a las comunidades sobre los riesgos de involucrarse en actividades ilícitas, por lo que recomendó abordar estos temas con prudencia en espacios privados como la confesión o reuniones pastorales y no de manera pública durante las misas.
Sobre la atención a personas vinculadas con la delincuencia o a sus familiares, el cardenal explicó que la Iglesia no puede negar servicios religiosos como misas o acompañamiento espiritual, aunque aclaró que esto no significa justificar ni solapar delitos.
Finalmente, consideró que el problema de la violencia en Jalisco va más allá de un caso particular y urgió a las autoridades a presentar un plan integral para desarticular las estructuras criminales que afectan a comunidades, comerciantes y familias.
No se pueden negar
Tras ser consultado sobre la atención religiosa a personas vinculadas con la delincuencia o a sus familiares, Robles Ortega indicó que la Iglesia no puede negar servicios religiosos, pero sí aclaró que eso no significa justificar ni solapar delitos.
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