El crecimiento urbano del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) avanza sobre territorios rurales y naturales bajo una lógica inmobiliaria que, según un análisis académico, prioriza la rentabilidad del suelo por encima de la sustentabilidad ambiental y social.
Así lo señala el estudio ‘El crecimiento urbano y sus repercusiones en entornos rurales: perspectivas de sustentabilidad en el Área Metropolitana de Guadalajara’, realizado por el investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG) José Juan Pablo Rojas Ramírez.
El análisis identifica que el crecimiento del AMG impacta ya a la región Ciénega en municipios como Chapala, Poncitlán, Jocotepec y Tuxcueca.
Además del crecimiento inmobiliario, dicha región experimenta una transformación productiva en la que la agricultura tradicional ha sido desplazada por monocultivos orientados a la exportación, como berries, hortalizas gourmet y agave azul.
Más allá de esa región, la expansión urbana también amenaza a espacios naturales como el bosque La Primavera, afectado por incendios vinculados con cambios de uso de suelo; el sistema Barranca Huentitán-Oblatos, presionado por urbanización y extracción de materiales, y al lago de Chapala, impactado por contaminación agrícola y privatización de litorales.
El estudio advierte que aunque existen instrumentos de planeación como el Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano (POTmet) y compromisos internacionales vinculados con la Agenda 2030, en la práctica existe una brecha entre la planeación y la ejecución de las políticas públicas.
Así, Rojas Ramírez expone que el modelo de desarrollo urbano en la metrópoli responde a lo que especialistas denominan “sustentabilidad débil”, en la que se promueve el crecimiento económico con ajustes ambientales mínimos, sin cuestionar el impacto estructural de la expansión de la ciudad.
El documento señala además la presencia de “ecoblanqueo”, término utilizado para describir el uso de la etiqueta “sustentable” en proyectos inmobiliarios o agroindustriales sin que éstos garanticen la protección real de los ecosistemas.
“El AMG no quedó exenta los estragos de la dinámica de nuevos flujos demográficos procedentes de espacios postindustriales y tecnificados con destino a espacios de paisaje natural y tradicional, en cuyo caso se trastocan los esquemas de producción primaria y la dinámica de ordenamiento habitual de las localidades receptoras”.
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