En una información, la Fundación Banco Santander aseguró que cumplirá “en todo momento” la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, su reglamento y la Ley Aduanera, en coordinación con el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
La aclaración ocurre después de que se conociera el convenio entre el banco, su fundación y el INBAL, en el que se abría la posibilidad de exhibir la colección en el extranjero entre 2026 y el 30 de septiembre de 2030, con posibilidad de prórroga.
La fundación añadió que el convenio establece cinco años de colaboración con la actual administración, pero precisó que ese plazo corresponde a un marco institucional de trabajo y no implica una exportación indefinida del grupo de obras.
En ese sentido, subrayó que las piezas con protección especial por su declaratoria de monumento artístico tienen previsto su "próximo retorno a México en 2028".
Santander también rechazó que exista una transferencia patrimonial de la colección.
"Ningún acuerdo suscrito prevé el cambio de propietario, ni el traslado definitivo de la colección a ningún punto fuera de México”, indicó, al insistir en que se trata de un esquema de gestión y difusión internacional de la colección.
Ese contenido desató críticas en el sector cultural, al tratarse de una de las colecciones privadas más relevantes del arte moderno mexicano y por incluir obras protegidas por su valor artístico.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, ya había afirmado que la colección regresaría al país en 2028, y la directora del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, sostuvo previamente que las piezas catalogadas como monumento artístico no pueden ser exportadas de manera definitiva, aunque sí bajo permisos temporales sujetos a revisión.
La Colección Gelman, actualmente expuesta en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México, reúne 68 piezas de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.
El acuerdo de gestión con Santander rebautizó el acervo como Colección Gelman Santander y prevé su futura presentación en ese grupo financiero en España en el próximo otoño.
A la controversia se sumó una carta abierta promovida por integrantes del sector cultural y difundida para recabar apoyos públicos, en la que se pide transparencia, legalidad y rendición de cuentas sobre el manejo de la colección.
El documento solicita a las autoridades culturales y judiciales aclarar autorizaciones, mecanismos de supervisión y el cumplimiento del marco jurídico aplicable.
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