El cineasta argentino Sebastián Lelio afirmó que filmar implica “quitarse del medio” para observar al otro y permitir que la historia ocurra sin imponer control.
Así lo expresó durante su clase magistral “El cine como un caballo de Troya” en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde compartió su visión creativa y trayectoria.
Para Lelio, el cine es un ejercicio colectivo que privilegia la observación y el encuentro humano. “No hago cine sobre mí, sino sobre los otros”, señaló.
En el evento, la directora del FICG, Estrella Araiza, le entregó el Mayahuel Iberoamericano, destacando la empatía y profundidad de su obra.
El realizador, conocido por filmes como Una mujer fantástica y Gloria, reflexionó sobre la identidad, tema central en su cine, así como la relación inseparable entre arte y política. Aseguró que hacer cine implica concesiones constantes y que el proceso creativo está marcado por la incertidumbre.
Con más de 20 años de carrera, Lelio destacó que dirigir es generar las condiciones para que surja la “chispa” entre actores y relato. También subrayó la importancia de un set armonioso, donde pueda concentrarse en mirar e interpretar a sus personajes, motor esencial de su filmografía.
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