‘Hierbas para la tristeza’ es una obra de danza experimental de la agrupación Trenzas Deshojadas, laboratorio de movimiento y percepción, que propone un ritual escénico donde el cuerpo se convierte en territorio de memoria, sanación y transformación colectiva.
Por medio de un comunicado, la agrupación mencionó que la pieza surge de un proceso de investigación-creación que parte de la experiencia personal para transformarla en materia poética y corporal, donde la vivencia íntima deja de ser un relato individual y se abre como espacio de resonancia común.
En escena, el movimiento opera como lenguaje de cuidado, reconstrucción y reapropiación del cuerpo. Este proyecto continúa una línea creativa iniciada con ‘Suspiros Femeninos’, obra en la que la violencia fue abordada desde el gesto corporal como un desahogo simbólico. ‘Hierbas para la tristeza’ representa un segundo momento en ese trayecto: el de la sanación, la reconstrucción y la exploración del linaje femenino como territorio sensible y político.
La obra reflexiona sobre los mandatos heredados –ser esposa, cuidadora, madre abnegada, “una mujer bien”– para desmontarlos desde la corporalidad y abrir la posibilidad de otras formas de existir y vincularse.
“La cuerpa se vuelve archivo vivo, ritual y laboratorio donde se activan gestos de memoria, cuidado y transformación. Al integrarse las bailarinas, la pieza se expande: cada intérprete aporta su historia, sensibilidad y potencia corporal, construyendo un organismo escénico plural”, reza el comunicado.
El proceso dialoga con textos como ‘Mujeres que corren con lobos’, de Clarissa Pinkola Estés, y ‘Un manual para sanar juntas’, de Yadira López, que funcionan como detonadores simbólicos más que como marcos teóricos, permitiendo que lo íntimo se vuelva común.
En enero de 2026, la obra obtuvo seis nominaciones a los Premios del Público a las Artes Escénicas de Cultura UDG, y fue elegida Mejor espectáculo dancístico y Mejor coreografía.
La sinopsis invita a habitar una siembra viva donde cada hierba se vuelve cuerpa y cada cuerpa revela una historia. Algunas presencias brotan luminosas, otras cargan cicatrices; miles se resignifican en movimiento y todas, sin excepción, danzan. “Sus raíces profundas guardan experiencias que se nutren de siete arquetipos femeninos, donde la memoria se entrelaza con la transformación. Un ritual poético que convierte la vulnerabilidad en territorio fértil”.
El elenco lo integran Pamela Burgos (Gaia), Jimena Cervantes (Mujer Raíz), Katia Romero (La Hilandera de Sombras), Jessica Montes de Oca (Mujer Esqueleto), Melissa Estañol (Mujer Salvaje), Viviana Lara (Aulladora del Umbral) y Jennifer Cruz Ulloa (Mujer Fuego).
Las funciones serán los viernes 20 y 27 de febrero a las 8 de la noche, y los sábados 21 y 28 de febrero a las 7 de la noche, en el Teatro Alarife Martín Casillas. Boletos en voyalteatro.com
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