La semana pasada, la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del ‘Cártel Jalisco Nueva Generación’, provocó una ola de disturbios y violencia sin precedentes en Jalisco y en el país. Los disturbios incluyeron bloqueos, incendios, saqueos y ataques a negocios e infraestructura. Los disturbios y la violencia tuvieron costos significativos.
Estos costos se manifestaron en la industria, el comercio, los servicios, el empleo y los transportes. Asimismo, se manifestaron en negocios saqueados o dañados, infraestructura dañada o inutilizada y en vehículos incendiados. Una estimación del costo económico de los disturbios en Jalisco puede calcularse usando algunos supuestos.
Asumiendo que los disturbios restringieron a la mitad las actividades económicas durante una semana, puede estimarse que su costo fue alrededor del 1 por ciento del PIB estatal anual. El costo estimado de los disturbios es muy alto. El costo equivale al crecimiento económico anual esperado en Jalisco para 2026. En términos monetarios, los disturbios de la semana costaron a Jalisco, al menos, 26 mil 630 millones de pesos corrientes (18 mil 234 millones de pesos constantes de 2018).
El impacto económico de la violencia (IEV) en Jalisco no se limita al costo de los disturbios. Según el Informe Índice de Paz México 2025, publicado por el Instituto para la Economía y la Paz de Australia, dicho impacto sin considerar los disturbios se estimó en 10.7 por ciento del PIB estatal. En 2026, el IEV para Jalisco podría sobrepasar el 11.7 del PIB si se mantiene la tendencia y se agrega el costo de los disturbios. Así, los costos directos e indirectos y el efecto multiplicador de la violencia podrían sobrepasar los 324 mil 233 millones de pesos corrientes (222 mil 7 millones de pesos constantes de 2018).
En este año, la economía de Jalisco podría verse severamente comprometida por el impacto económico de la violencia. En este contexto, se necesitan políticas económicas, institucionales y sociales para mitigar el impacto económico de la violencia y fortalecer la economía jalisciense.
Jalisco requiere un plan de políticas con objetivos orientados a: 1) apoyar a quienes tuvieron pérdidas directas por los disturbios; 2) retener las inversiones; 3) recuperar la confianza; 4) establecer protocolos ante contingencias; y, 5) mitigar los costos indirectos sobre el empleo y el capital humano. Desafortunadamente, la recién anunciada estrategia económica para Jalisco no parece suficiente para alcanzar los objetivos mencionados.
La misma necesita ampliarse a fin de considerar los costos de los disturbios y el impacto económico de la violencia. La estrategia debe replantearse desde una perspectiva integral. Una estrategia económica integral debería vincular el desarrollo productivo con la estabilidad social. La vinculación sería útil para apoyar rápidamente a sectores afectados, fortalecer las instituciones y retener la inversión. Así, se podrían sentar las bases para reactivar la economía jalisciense.
En mi opinión, las acciones estatales no pueden limitarse a administrar los daños. El estado debe transformar su estructura económica, elevar su resiliencia y recuperar su trayectoria de crecimiento. Solamente así, Jalisco tendrá mejores perspectivas de desarrollo y una mayor fortaleza ante choques futuros
. * Economista e investigador de la UdeG









