El entrenador del Sevilla FC, Matías Almeyda, asumió la responsabilidad por la derrota 0-2 en casa frente al Valencia CF, al reconocer que su equipo ofreció “un partido muy malo” en un duelo clave por la permanencia en LaLiga.
Tras el encuentro, el técnico argentino señaló que los goles del rival derivaron de errores puntuales en defensa. “Los goles vienen de errores, de pérdidas de marcas, desde un lateral mal defendido, y ante eso no hay una estrategia que se pueda hacer”, explicó.
Almeyda, quien cumplió su quinto y último partido de sanción tras su expulsión ante el Deportivo Alavés, también fue cuestionado sobre la posibilidad de un descenso, a lo que respondió que el equipo debe afrontar la situación sin temor. “Esto se trata de meter el pecho y saber que estamos en un lote parejo”, afirmó.
Respecto a su continuidad en el banquillo, el estratega fue directo: “Si la solución es que yo me vaya, no hay problema”, declaró, al tiempo que subrayó que no teme una posible destitución si con ello el equipo mejora su rendimiento.
El entrenador reconoció que la derrota ante un rival directo representa “un golpe grande”, al admitir que “no salió nada” y que el partido fue “para el olvido”. Asimismo, apuntó que en los últimos encuentros ha visto a un equipo con poca intensidad y temor a equivocarse, factores que han influido en los resultados.
En cuanto a decisiones puntuales, explicó que el defensor César Azpilicueta fue sustituido antes del descanso por molestias físicas, mientras que la ausencia inicial del carrilero Joaquín Martínez ‘Oso’ se debió a un cuadro de fiebre.
GR









