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Pierde bosque el estado de Jalisco

Pierde bosque el estado de Jalisco

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) y la Comisión Nacional Forestal de México (Conafor), entre 2001 y 2023 Jalisco perdió de manera acumulada aproximadamente 383 mil 540 hectáreas de bosques, principalmente por el cambio de uso de suelo hacia actividades agropecuarias y asentamientos humanos.

La Semadet reconoce que la deforestación y degradación de los ecosistemas forestales en Jalisco han reducido de forma significativa la integridad ecológica de bosques y selvas, lo que ha generado impactos directos en los servicios ambientales y en la calidad de vida de la población.

Los datos de ambos entes añaden que en el mismo periodo la deforestación registró una tasa promedio anual de 21 mil 790 hectáreas, lo que evidencia la persistencia de esta problemática en la entidad.

Las zonas más afectadas se ubican en regiones del occidente y sur del estado, donde la expansión agrícola y ganadera ejerce mayor presión sobre los ecosistemas forestales.

En cuanto a las causas, el 83.9 por ciento de la deforestación está vinculada a la conversión de terrenos forestales en pastizales. Le sigue el cambio a uso agrícola, con 12.5 por ciento, y en menor proporción la expansión de asentamientos humanos, con 2.7 por ciento.

El estado cuenta con una superficie forestal de 4.4 millones de hectáreas, equivalente al 56.79 por ciento de su territorio; no obstante, más de la mitad presenta algún grado de perturbación.

En ese sentido, la Semadet explicó que la deforestación y degradación forestal continúan sin que las acciones de contención hayan logrado revertir la tendencia, lo que evidencia un deterioro progresivo de los ecosistemas y sus servicios ambientales.

Advirtió que los efectos acumulativos de la pérdida de cobertura forestal ya impactan de forma directa la conectividad ecológica, la resiliencia de los territorios y la provisión de servicios como la regulación hídrica y la captura de carbono. El fenómeno ya ha provocado la fragmentación de ecosistemas, la disminución de especies endémicas y la reducción de hábitats naturales, así como la pérdida de forraje disponible y del potencial turístico en diversas regiones.

Finalmente, la secretaría reconoció que estas condiciones contribuyen al incremento de emisiones de gases de efecto invernadero y elevan la vulnerabilidad de la población frente a los efectos del cambio climático, lo que compromete el desarrollo sustentable.

 

 

NH

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