Pese a ser la primera playa incluyente del occidente de Jalisco, un estudio reciente señala que Cuastecomates, en Cihuatlán, muestra inconsistencias en su operación, reflejadas en infraestructura deteriorada por el entorno marino, personal sin formación especializada y prácticas que vulneran la accesibilidad, como la obstrucción de rutas adaptadas.
El documento, titulado “Análisis de las políticas públicas en los destinos turísticos accesibles. Caso Cuastecomates, Jalisco, México”, fue elaborado por las investigadoras Lorena Anaya Ortega, Silvia Lara Becerra y Paola Lara Magaña, analiza el funcionamiento del destino y el impacto de las políticas públicas en su desarrollo.
El análisis reconoce que el sitio cuenta con condiciones que permiten la movilidad independiente de personas con discapacidad, como pasarelas, señalética en braille, guías podotáctiles y equipo especializado para ingresar al mar; no obstante, advierte que el desgaste provocado por el salitre impacta de forma constante estos elementos, lo que evidencia la falta de mantenimiento y compromete su funcionalidad.
Las investigadoras documentaron fallas en la operación cotidiana, como la invasión de espacios accesibles por parte de prestadores de servicios y la saturación de vendedores ambulantes, lo que genera obstáculos físicos y reduce la calidad de la experiencia para los visitantes. A esto se suma la resistencia del sector turístico a cumplir con procesos de capacitación, lo que limita la atención adecuada a personas con distintas condiciones.
Asimismo, el estudio identifica una falta de coordinación entre autoridades que se refleja en limitaciones de conectividad y en la ausencia de estrategias integrales para fortalecer la oferta incluyente en la región.
Aunque Cuastecomates destaca por ofrecer experiencias inéditas, como permitir que personas con discapacidad ingresen al mar, el estudio concluye que el destino aún se encuentra en desarrollo y advierte que, sin mejoras en mantenimiento, regulación y profesionalización, el modelo incluyente podría quedar limitado a su infraestructura sin consolidar una cultura real de accesibilidad.
“Se considera que lo que frena el desarrollo del lugar es la falta de actuación por parte de políticas públicas turísticas e incluyentes en el desempeño de sus actores: población, gobierno municipal y prestador de servicios turísticos. No existen módulos de información y se requiere aumentar la oferta de servicios de hospedaje”.
jl/I










