El abogado constitucionalista Francisco Burgoa aseguró que las acusaciones realizadas por autoridades de Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios vinculados con el crimen organizado representan un hecho inédito en la historia política y jurídica de México.
El especialista explicó que nunca antes se había presentado una acusación de este nivel contra funcionarios mexicanos en activo, situación que abrió un debate jurídico sobre la inmunidad procesal, el alcance del fuero y los procedimientos de detención provisional con fines de extradición.
Francisco Burgoa sostuvo que el gobierno mexicano ha reaccionado de manera incorrecta al asumir una postura de defensa política hacia los señalados, particularmente desde la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Fiscalía General de la República, instituciones que deberían actuar con independencia e imparcialidad.
El académico consideró que la discusión pública sobre la exigencia de pruebas por parte del gobierno mexicano no corresponde a la etapa actual del procedimiento, ya que se trata únicamente de solicitudes de detención provisional sustentadas en indicios probatorios y no de un juicio definitivo ante tribunales.
Asimismo, advirtió que la relación bilateral entre México y Estados Unidos podría agravarse si el gobierno mexicano rechaza las solicitudes derivadas del tratado de extradición vigente entre ambos países.
El constitucionalista señaló que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha insinuado posibles acciones directas contra actores vinculados al narcotráfico en territorio mexicano, escenario que calificó como sumamente grave y con potenciales repercusiones diplomáticas, comerciales y de seguridad.
El especialista también alertó sobre posibles afectaciones en las futuras negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, al considerar que el gobierno federal podría priorizar la protección política de funcionarios señalados antes que preservar la relación estratégica con Estados Unidos.
Respecto al cumplimiento del tratado de extradición, el abogado afirmó que existen inconsistencias jurídicas tanto en las exigencias estadounidenses como en la respuesta mexicana, aunque consideró que la actuación del gobierno federal transmite un mensaje de protección política hacia los acusados.
Además, criticó el doble rasero en la aplicación de la justicia en México, al señalar que mientras ciudadanos comunes enfrentan prisión preventiva oficiosa o bloqueos financieros sin pruebas concluyentes, en este caso las autoridades exigen estándares más altos de evidencia para proceder contra políticos cercanos al poder.
Finalmente, Francisco Burgoa advirtió que el conflicto apenas comienza y que podrían surgir nuevas solicitudes de extradición contra otros políticos, lo que podría profundizar la crisis diplomática entre ambos países y generar consecuencias aún difíciles de dimensionar.
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