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La amenaza de que nos reprueben

Eduardo Galeano decía que el mundo estaba controlado por la ‘Santísima Trinidad’, refiriéndose a las tres mayores agencias calificadoras de inversión: Fitch Ratings, Moodys y Standard & Poors. ¿Qué son? 

La economía mundial es una economía de deuda. Todos los países debemos dinero. Para los dueños del mundo surgen muchas preguntas: ¿a quién prestarle y a quién no?, ¿con qué tasa de interés? (entre más riesgo exista, la tasa que se cobra es mayor), ¿a qué plazo?, ¿bajo qué otras condiciones?... etcétera. Por eso, los dueños del dinero cuentan con empresas que se dedican a ver cómo está cada solicitante de dinero y cómo se porta en función de los intereses financieros. Las más importantes de esas empresas son ‘La Santísima Trinidad’ de la que hablaba Galeano.

Estas agencias nos califican a los deudores y nos aprueban o reprueban. En el primer caso nos dan un reconocimiento de Grado de Inversión y en el segundo califican a los bonos de deuda que emitimos como ‘bonos basura’. En cada escenario hay calificaciones distintas, desde los alumnos mejor portados (como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional) hasta los que pasamos de panzazo. Entre los reprobados también hay enormes diferencias, desde los que pueden mejorar en el corto plazo, hasta aquellos a los que hay que ponerle los santos óleos, porque ya no pueden pagar ningún crédito. Cada calificadora cuenta con una nomenclatura específica, aunque en términos generales las triple A (AAA) son las calificaciones estrella y mientras que acercarse a una calificación D (ejemplo en la clasificación de S&P) significa el acabose. Adicionalmente, las letritas pueden ir acompañadas de un signo positivo (+) o negativo (-) o ir sin signo. El positivo significa que se espera que el deudor mejore, el negativo que empeore y la ausencia de signo, que está en una situación estable. 

¿Cuál es el impacto de la calificación? Si ésta baja, aumenta el riesgo de que el deudor tenga más problemas para pagar su deuda, que aumente el Riesgo País. En términos contables el Riesgo País se mide en puntos, mismos que implican la sobretasa de interés a la que se le podría prestar dinero. A mayor riego aumenta el costo de endeudarse. Cien puntos de riesgo país representan uno por ciento adicional sobre la tasa a la que se otorgan en promedio los créditos. Por ejemplo, si la Prime Rate de Nueva York está en 6.75 por ciento, a un deudor con riesgo de 200 puntos se le prestaría con un tasa de alrededor de 8.75 por ciento. El riesgo actual de Suiza es de negativo -240 puntos (se le presta a una tasa mucho menor que el promedio internacional), el de México es de 190 puntos y el de Venezuela de más de 23 mil puntos. 

El problema con México es que la ‘Santísima Trinidad’ está poniendo en perspectiva negativa a Pemex, a la CFE y a la propia deuda pública mexicana. Estamos a niveles de Grado de Inversión, pero de panzazo, y con expectativa negativa. Un golpe importante sobre el Riesgo País, afectaría a la deuda mexicana, a las finanzas públicas, a la inversión privada, a la paridad… y así sucesivamente, desestabilizando toda la economía. Las calificadoras son instrumentos de poder financiero. Estamos viviendo un juego de fuerzas en el plano internacional, bajo un velo de estudios técnicos. 

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