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Captación de lluvia reduce males y alivia carga hídrica 

Captación de lluvia reduce males y alivia carga hídrica 

La instalación de sistemas de captación de agua de lluvia en comunidades wixaritari de la Sierra Madre Occidental ha mejorado el acceso al recurso, reducido enfermedades gastrointestinales y disminuido las horas que familias destinaban al acarreo de agua, de acuerdo con la tesis ‘Procesos de cambio hacia la sostenibilidad: cosecha de lluvia en comunidades indígenas de la sierra Wixarika, Jalisco, México’, autoría de Shiara Kirana González Padrón.

El documento, realizado en las localidades de La Laguna y La Cebolleta, en el municipio de Mezquitic, da cuenta que los Sistemas de Captación de Agua de Lluvia (SCALL) permitieron a cientos de habitantes acceder a agua almacenada en sus viviendas, ubicadas en una de las zonas con mayores niveles de marginación del país.

Antes de la implementación de estos sistemas, mujeres y niños recorrían diariamente largas distancias para abastecerse de agua de manantiales y depósitos comunitarios, una tarea que podía tomar entre una y tres horas al día.

La investigación señala que las familias disponían de menos de 20 litros de agua por persona diariamente, cantidad inferior a los niveles recomendados por organismos internacionales de salud.

Los sistemas instalados a través del proyecto llamado "Ha Ta Tukari" utilizan techos como superficie de captación, filtros para eliminar impurezas y cisternas con capacidad de almacenamiento de hasta 14 mil 500 litros. Entre 2014 y 2017 la cobertura de esta tecnología en La Laguna pasó de poco más de 4 por ciento de los hogares a casi la totalidad de las viviendas.

Los resultados también muestran mejoras en la calidad del agua. Mientras las fuentes naturales registraron presencia de bacterias como E. coli y altos niveles de contaminación microbiológica, el agua almacenada en sistemas con mantenimiento adecuado presentó niveles mínimos de contaminación y ausencia de dicha bacteria.

De manera paralela, los registros del centro de salud local reportaron una disminución significativa de enfermedades diarreicas agudas (EDA), especialmente entre menores de nueve años.

Para los habitantes, uno de los beneficios más visibles de la tecnología no ha sido necesariamente la mejora en la salud, sino la reducción del tiempo y esfuerzo destinados a la búsqueda de agua.

“La construcción de futuros viables hace necesario un cambio de paradigma que ponga la equidad, los derechos, las sociedades locales, la colaboración, la solidaridad y el respeto ambiental en el centro de la construcción de futuros social y ambientalmente resilientes”, concluye González Padrón en su estudio.

 

jl/I