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240 años sin Goodricke

Goodricke, entonces, en noviembre de 1781, encontró un mentor que era el orgulloso descubridor de un cometa, pero que lo había encontrado por casualidad mientras seguía su nueva pasión por el estudio de las novas y las estrellas variables

Michael Hoskin, ‘Journal for the History of Astronomy’, Vol. 10, 1979, p.25

 

Nacido el 17 de septiembre de 1764 en Groninga, Países Bajos, John Goodricke trascendió la sordera que le dejó la escarlatina sufrida a los 5 años; sus padres le envían primero a la academia establecida en Edimburgo por Thomas Braidwood (1715–1806), la primera especializada en sordos, donde además de aprender a leer los labios desarrolló la capacidad de hablar. Luego pasa al Goodricke College, cercano a York, entonces parte de Lancashire, y ahí además de adquirir una buena formación en Matemáticas se destaca como astrónomo aficionado.

De regreso al hogar paterno entabla amistad con Edward Pigott (1753–1825), hijo del astrónomo Nathaniel Pigott (1725-1804), quien tenía un muy bien equipado observatorio astronómico, el profesor de Historia y Filosofía de la Ciencia en la University of Cambridge Michael Anthony Hoskin (1930-2021) escribe: “Pigott y Goodricke formaron una alianza astronómica que comenzó prácticamente como la de instructor y alumno, pero que pronto evolucionó hasta convertirse en una estrecha colaboración. Pigott ya era un observador experimentado, técnicamente competente, poseía excelentes instrumentos y contaba con una red de contactos científicos” (Op. Cit. pp. 24-25), así la primera entrada de Goodricke en su ‘Journal of astronomical observations’ consigna el 16 de noviembre de 1781 que el día anterior a las 9 de la noche Pigott había descubierto un cometa.

Comparten sus observaciones sobre estrellas variables, aquellas que experimentan un cambio en su brillo aparente, así Goodricke al estudiar la estrella Beta de Perseo –también conocida como Algol– encuentra que tienen una periodicidad de 68 horas y 49 minutos, para explicarla aventura la hipótesis de que se trata de un sistema binario eclipsante, en el cual la estrella compañera al pasar al frente de la principal alteraba su luminosidad.

En mayo de 1783, apenas con 18 años de edad, el joven sordo envía su descubrimiento e hipótesis a la Royal Society de Londres (RSL), por ello recibe en ese año la muy prestigiosa medalla Copley de tal institución. También descubre la variabilidad de la estrella Delta Cephei en 1784, que es el prototipo de la clase de variables epónimas, las cuales posteriormente han servido para determinar las distancias a objetos astronómicos ubicados más allá de nuestra Galaxia.

El 16 de abril de 1786 la RSL nombra Fellow a John Goodricke, honor que no llegó a conocer pues falleció cuatro días después el 20 de abril víctima de la neumonía. Una placa ubicada en la Treaurer’s House de York indica que desde una ventana de la misma observó la periodicidad de Algol y descubrió la variación de Delta Cephei “sentando así las bases de la medición moderna del Universo”.

X: @durrutydealba

jl/I 

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