Con un sold out en el Auditorio Telmex, un montaje escénico dividido en cuatro actos y un repertorio de más de 35 temas, Mon Laferte se presentó en Guadalajara con su “Femme Fatale Tour”, título que también da nombre a su noveno álbum. El espectáculo articuló sus éxitos con una reapropiación de sus vivencias amorosas para resignificar la figura de la “mujer fatal” y, desde ahí, definir la mujer que hoy quiere ser.
Desde las 8:20 de la noche comenzó a sentirse la euforia. Fanáticos llegaron caracterizados bajo la estética del álbum, con looks inspirados en canciones como “Esto es amor”, “Melancolía” y “Veracruz”. Sin embargo, la experiencia no se limitó a esta etapa, ya que también se pudieron ver referencias a distintas eras de sus nueve producciones discográficas.
Fue en punto de las 9:10 de la noche cuando la artista salió al escenario vestida de blanco, con los ojos vendados y las manos atadas. Inició con “Mi Hombre”, interpretación que realizó con los ojos vendados mientras se desataba, marcando un inicio cargado de simbolismo. Continuó con “Femme Fatale”, tema que hizo estallar el recinto a dos voces, entre la cantante y el público tapatio.
“Buenas noches Guadalajara, bienvenidos al Femme Fatale”, expresó con lágrimas en los ojos. El primer acto siguió con “Tormento” y “Veracruz”; en esta última, fans de las primeras filas utilizaron barcos de papel para acompañar la canción, gesto que no pasó desapercibido para Laferte. Este bloque cerró con el himno de amor “My One and Only Love”.
Tras dejar el escenario, en las pantallas se proyectó un video de tres mujeres en audiciones de un certamen de belleza, entre ellas Mon Laferte, donde argumentaban por qué debían ganar, resaltando habilidades domésticas, cuidado personal y buen gusto. El recurso fue bien recibido por el público, que respondió entre risas y gritos.
El segundo acto presentó una escena de boda acompañada por la interpretación de “Can’t Take My Eyes Off You”. Al finalizar, la cantante lanzó el ramo, que fue atrapado por un fan en las primeras filas. Posteriormente, sorprendió con “1:30” sobre una caminadora, vestida con lentes oscuros y gabardina negra, y continuó con “Casta diva”, momento en el que se presentó formalmente ante el público.
“Guadalajara, ¿cómo están? Me emociona mucho estar aquí, ¿me extrañaron?”, preguntó. La respuesta fue un grito colectivo. Entre risas, respondió: “¿Le dicen lo mismo a todas?”. También aprovechó para elogiar a sus seguidores: “Se ven hermosas todas, gracias por estar aquí”.
Con un cambio de vestuario a un vestido rojo, interpretó temas de distintas etapas de su carrera como “Amor completo”, “Flaco”, “Supermercado” y “Pornocracia”. Más adelante, cuatro de sus bailarines principales realizaron una intervención escénica donde proclamaron distintas definiciones del amor, desde lo físico en espacios nocturnos hasta el cuidado mutuo entre dos o más personas.
El tercer acto, con un traje negro, dio paso a una serie de interpretaciones que profundizaron en una atmósfera más íntima: “Esto es amor”, “Flor de amapola”, “Amado mío”, “Hasta que nos despierte la soledad”, “Préndele fuego”, “Las flores que dejaste en la mesa”, “Ocupa mi piel”, “Funeral”, “Si tú me quisieras”, “Amantes suicidas”, “Por qué me fui a enamorar de ti” y “Amárrame”.
Casi al cierre, una dinámica en pantallas permitió la interacción con el público mediante preguntas sobre su situación sentimental, incluyendo si regresarían con sus ex parejas o cómo viven el amor. Fue uno de los momentos más eufóricos y participativos de la noche.
El cuarto acto, con un vestido dorado, reunió éxitos como “Melancolía”, “Mi buen amor”, “Antes de ti”, “Aunque te mueras por volver”, “Otra noche de llorar” y “Tu falta de querer”. El concierto cerró con “Vida Normal”, dejando una ovación generalizada.
Más allá del repertorio, el show construyó una narrativa donde la artista retoma sus propias experiencias para resignificar el concepto de “mujer fatal”, planteándolo como una identidad elegida desde la autonomía y la transformación personal.
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