loader
Calor extremo en el AMG eleva riesgo de eventos cerebrovasculares

Calor extremo en el AMG eleva riesgo de eventos cerebrovasculares

Especialistas advierten que el calor extremo que se ha presentado en el Área Metropolitana de Guadalajara no solo eleva la sensación térmica, sino que puede detonar eventos cerebrovasculares, especialmente tras exposiciones prolongadas al sol, deshidratación o golpes de calor en personas con padecimientos previos. Así lo señala el estudio “Expansión de la isla de calor urbana en Guadalajara: implicaciones medioambientales y para la salud”, elaborado por Valentina Davydova y Arturo Palero, que vincula el aumento de temperaturas con el alza de enfermedades cerebrovasculares en la región.

La investigación detalla que, si bien estos padecimientos están asociados a factores como hipertensión, diabetes, tabaquismo y sedentarismo, el calor extremo actúa como un detonante que agrava dichas condiciones. El riesgo se intensifica durante las horas más calurosas del día, entre las 12:00 y las 17:00 horas, cuando la sensación térmica alcanza entre 33.5 °C y 35.9 °C, elevando el estrés térmico en la población.

El análisis estadístico del estudio muestra una tendencia preocupante: existe una probabilidad del 58.8% de que los casos de enfermedades cerebrovasculares continúen en aumento conforme se incrementan las temperaturas en la ciudad, lo que refuerza la relación entre clima urbano y salud pública.

Entre 2015 y 2020 se registraron 15,512 atenciones por estos padecimientos en el Área Metropolitana de Guadalajara. Del total, el 52.9% correspondió a hombres y el 47.09% a mujeres. El crecimiento ha sido sostenido, con un promedio anual del 11.08%; sin embargo, 2019 marcó un repunte significativo del 42.15% respecto al año anterior, al pasar de 2,406 a 3,308 casos.

Por municipios, Guadalajara encabeza la incidencia con una tasa de 13.5 casos por cada 10,000 habitantes en 2020, seguida de Zapopan con 4.6, Tlaquepaque con 3.5 y Tonalá con 2.8. El estudio concluye que la expansión de la isla de calor urbana, particularmente en zonas densamente construidas, está reduciendo el confort térmico y elevando los riesgos sanitarios, lo que representa un desafío creciente para la salud pública en la región.

CES