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Más vale tarde que nunca

El gobernador Pablo Lemus Navarro tardó muchos días en pronunciarse ante la crisis de agua que enfrenta la Zona Metropolitana de Guadalajara por la mala calidad del agua que entrega el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa), aunque lo hizo de manera contundente: removió al director Antonio Juárez Trueba.

Hace unos días en este mismo espacio escribí las razones por las que era inexplicable que Juárez Trueba siguiera en el cargo, ante la incapacidad que mostró a lo largo de su gestión. Es cierto que la crisis es consecuencia de muchos años de abandono, corrupción y malas decisiones, pero él dio continuidad a ese esquema, hasta que se volvió insostenible.

Según las auditorías privadas que encargó el propio Siapa y que publicó ‘El Diario NTR’ Guadalajara, prácticamente ninguna área del organismo funciona: tiene un exceso de nómina con prestaciones que ahogan sus finanzas; la infraestructura de la ciudad está deteriorada y en algunos puntos inservible; el equipamiento de las plantas potabilizadoras y de tratamiento presenta fallas, entre otros puntos. El colmo, el Siapa ni siquiera ha sido capaz de cobrar por el servicio que presta y para resolver este tema lo ha hecho entregando esta atribución a la iniciativa privada en procesos plagados de corrupción.

De todo esto Juárez Trueba no era el autor ni el único responsable, aunque sí era partícipe. Su salida es aplaudida, porque era urgente, pero no representa la solución integral al problema. En resumen, lo que puede reconocerse es que finalmente el gobernador decidió asumir su responsabilidad en esta agenda y comenzó por el principio lógico: la remoción de Juárez Trueba.

Desde ayer mismo, colectivos y especialistas se pronunciaron a favor del cambio en la dirección del Siapa, pero mostraron su escepticismo sobre el nuevo nombramiento de Ismael Jáuregui Castañeda, un hombre de confianza del gobernador Pablo Lemus, con experiencia en el servicio público y que estaba al frente de la Dirección de Obras Públicas e Infraestructura de Zapopan, pero sin experiencia en temas hídricos.

Cuando Enrique Alfaro Ramírez ganó la gubernatura de Jalisco, una de las primeras peticiones que hizo al todavía gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz fue que le entregara el Siapa. El priista, que ya iba de salida, le dijo que sin problema, pero que le recomendaba que tuviera cuidado con los primeros cargos, porque eran quienes sabían qué llave se necesitaba abrir. Se refería a que los llamados técnicos conocían el funcionamiento de la red hidráulica de la ciudad. El consejo no fue escuchado y los habitantes de la metrópoli han pagado las consecuencias.

En su primer mensaje, después de las palabras de Pablo Lemus, Ismael Jáuregui dijo que está dispuesto a escuchar a los técnicos, académicos y organizaciones que trabajan con esta agenda. El reto tampoco parece fácil, pues entre los expertos también hay diferencias sobre las soluciones, desde quienes consideran que se requiere una reestructuración total del sistema hasta quienes solo ven soluciones de miles de millones de pesos. Así que no solo se trata de escuchar, sino de tomar las decisiones correctas.

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jl/I

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