Pues todo indica que en esta conurbación de más de 5 millones de habitantes seguiremos con el eterno problema del Siapa y su incapacidad histórica para hacer posible que en nuestros hogares recibamos agua verdaderamente potable.
Me sigo preguntando cómo en estos tiempos de fácil acceso a diversas tecnologías del agua y de la IA, en esta ciudad que los gobernantes presumen como de “marca” mundial, sigamos careciendo de este servicio básico para una vida saludable y por el que cada año pagamos más. Me queda claro que no es una cuestión de carencia de recursos.
Si seguimos el dicho de “piensa mal y acertarás”, pareciera que esto que sucede es parte de un plan maquiavélico del Siapa y las autoridades para llevar a este organismo público intermunicipal a una crisis terminal para que, hartos, aceptemos dócilmente sea transformado en empresa privada, prometiendo que con ello ahora sí gozaremos de agua potable, pero claro, que nos costará mucho más el servicio. Cosas de la oferta y la demanda, diría el presidente municipal de Zapopan.
Este es un tema viejo y por ello no me hace gracia que Ismael Jáuregui Castañeda, nuevo director del Siapa, reconozca lo que es obvio: que la infraestructura está colapsada y que la mayor parte de las tuberías son viejas y no cumplen los requisitos para que el agua llegue con la calidad con la que sale de las plantas potabilizadoras. ¿Usted está seguro de que de las plantas potabilizadoras el agua sale con la calidad para tomar directamente de ella? Yo no.
Debería reconocer también que los frecuentes cortes y el agua sucia está tapando las tuberías de las casas. Pero su dicho sirve para preguntar: ¿y sabiendo de este colapso por qué los directores anteriores no hicieron su trabajo? No se justifica ignorancia al respecto. También dice que para renovar las redes hidráulicas se requiere una gran inversión. Ajá, pero parece que su renovación no forma parte de un programa permanente del Siapa. Sin ser “expertos”, sabemos que las tuberías o redes de agua potable no son eternas y que tienen un tiempo de vida útil. Es básico que el Siapa debiera tener un registro preciso de cada una de las redes para saber el momento de reemplazarlas.
Pero hoy, además, ¿cómo explica que haya drenajes que contaminan las tuberías que conduce agua supuestamente potable? ¿Es que el Siapa tampoco tiene un sistema de vigilancia y detección de este tipo de descargas? ¿Y las autoridades municipales integradas al Siapa qué hacen al respecto?
Se ha tocado fondo en este tema. Por lo que no extraña que investigadores hayan encontrado en el agua “potable” algas, restos vegetales, invertebrados, anélidos (lombrices, sanguijuelas y poliquetos) y rotíferos.
La preocupación no debería ser si con esta agua se va a recibir a los fanáticos del futbol en los partidos del mundial, sino que es con esta agua turbia y maloliente con las que los millones que habitamos en el Área Metropolitana de Guadalajara realizamos nuestras actividades cotidianas. ¿Quién se hace cargo de los daños a la salud? Claro, no me tienen que contestar…
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