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Células dañadas y termoeléctricas

Es evidente, pero, además, estudios toxicológicos sobre la calidad del agua del río Santiago y los daños que causa a la salud de los habitantes de los pueblos del río Santiago, ya se han hecho varios. En momentos y con objetivos diferentes los ha realizado el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), la Comisión Estatal del Agua (CEA) y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. En todos ellos han encontrado una gran cantidad de metales tóxicos en el agua del río, en la sangre y en las células de las personas.

No es para nada un secreto. Es más bien un asunto público que niegan los gobernantes y los empresarios responsables, mostrando su desprecio, insensibilidad y negligencia criminal. Todos han negado las evidencias y han incumplido sus promesas de sanear este río que más bien deberías llamarse drenaje o fuente de infecciones y muerte Santiago.

El estudio más reciente lo realizó un equipo de investigadoras e investigadores del Centro Universitario de Tonalá de la Universidad de Guadalajara. Este equipo aplicó la técnica de micronúcleos como biomarcador de exposición a contaminantes a alrededor de 200 vecinos, mujeres y hombres de todas las edades, de El Salto y Juanacatlán. En los resultados presentados el 25 de enero encontraron anomalías en prácticamente todos los casos. Se habla de siete anomalías en el núcleo de las células, residencia del ADN: micronúcleos, cariorexis, cariólisis, binucleadas, bilobuladas, picnosis y cromatina consensada. Las siete en porcentajes arriba de lo “normal”.

Estas nocividades están asociadas a exposición a los siguientes tóxicos: arsénico, cadmio, plomo, cromo, pesticidas, solventes industriales, compuestos orgánicos volátiles, ozono, sustancias oxidantes, radicales libres en agua y aire, hidrocarburos, cadmio, níquel, etc. Es obvio, pero es mejor decirlo claramente, todos estos contaminantes provienen de las múltiples fábricas del corredor industrial de El Salto-Ocotlán y más allá, que, por años han descargado impunemente sus desechos tóxicos al río.

En otras ocasiones he afirmado que las poblaciones de la cuenca del río Santiago han sido convertidas por la dupla capital-Estado en zonas de sacrifico social y ambiental. Aunque sigan diciendo que rescataran al río, lo real es que pretenden profundizar su modelo desarrollista de muerte y por ello están afanados en construir plantas termoeléctricas en Juanacatlán, El Salto, Tlajomulco o aguas abajo en la barranca del río. Donde se pueda.

No lo han logrado gracias a la férrea resistencia de la población que sabe perfectamente de los riesgos que entraña este tipo de plantas que funcionan con energía fósil contaminante e insustentable.

La población no quiere ninguna fábrica y menos termoeléctricas. Quieren que el río sea restaurado, hospitales especializados y que los dejen en paz. Sin embargo, la dupla capital-Estado se mantiene inamovible en su desprecio, negación y silencio. De cara a ello, la población está levantándose para defender su territorio y para evitar que otros decidan su destino.

El secretario de Salud resta importancia a los estudios realizados y, por tanto, no otorga la atención especializada. Respecto de la termoeléctrica, en la consulta pública terminada se presentaron 110 observaciones. De ello hablaré en la siguiente columna.

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jl/I

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