El psicólogo e investigador del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Francisco José Gutiérrez Rodríguez, advirtió que el fácil acceso a juegos de azar, como las “maquinitas”, está incrementando el riesgo de desarrollar Ludopatía, especialmente entre menores de edad.
Durante una entrevista, el especialista explicó que la ludopatía es un trastorno reconocido en manuales clínicos internacionales como el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, y se caracteriza por una necesidad persistente y compulsiva de jugar, ya sea en apuestas, casinos electrónicos o videojuegos con mecánicas de azar.
Detalló que el problema se agrava cuando la actividad deja de ser recreativa y comienza a afectar otras áreas de la vida, como el rendimiento escolar, laboral o las relaciones personales. Entre los signos de alerta se encuentran la ansiedad, la obsesión por jugar, el uso indebido de dinero y una baja tolerancia a la frustración, lo que puede derivar incluso en depresión y deterioro de sus relaciones sociales.
El psicólogo subrayó que el fenómeno impacta de manera significativa a adolescentes, donde hasta un 7% puede presentar conductas de juego problemático, además de estar vinculado al uso excesivo de tecnologías. Estudios recientes, como los realizados por la Universidad Nacional Autónoma de México, indican que jóvenes pueden pasar entre 8 y 12 horas diarias frente a dispositivos electrónicos, lo que favorece el aislamiento y otros problemas de salud.
En cuanto al tratamiento, señaló que existen terapias efectivas como la cognitivo-conductual, que ayudan a modificar patrones de pensamiento y conducta, así como técnicas de relajación y estrategias para diversificar actividades y reforzar vínculos sociales.
El especialista también alertó sobre la comorbilidad asociada a la ludopatía, incluyendo trastornos de ansiedad, depresión, somatización y alteraciones en los ciclos de sueño. Indicó que muchos jóvenes duermen apenas entre cuatro y cinco horas diarias, lo que genera afectaciones adicionales a nivel físico y neurológico.
Finalmente, destacó que el problema no se limita a jóvenes, sino que también afecta a adultos mayores, quienes pueden recurrir al juego como mecanismo para enfrentar la soledad o cambios en su entorno.
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