Parece que a las entidades públicas patronales en Jalisco se les olvidó que las pensiones no se pagan solas. Según los reportes de transparencia del Ipejal, la cuenta ya va en unos nada despreciables 506.8 millones de pesos al corte de febrero. El drama no es menor, pues hay 24 entes que deben por la vía ordinaria y otros tres que de plano ya aplicaron el "debo, no niego; pago, no tengo", incumpliendo incluso sus convenios de pago. El campeón indiscutible de esta lista de morosos es Autlán de Navarro, que solito concentra casi el 30 por ciento de la deuda estatal con un boquete de 148.9 millones. Lo de Autlán ya es de Récord Guinness, pues llevan arrastrando la cobija desde abril de 2014, sumando 148 quincenas sin soltar un peso.
La lista de los que están en la mira jurídica del Instituto es larga y variada. Detrás de Autlán aparece el Grupo 16 de la Policía Auxiliar con 61.4 millones, seguido de cerca por Tamazula de Gordiano e Ixtlahuacán del Río, que deben alrededor de 50 y 48 millones respectivamente. Otros que están en el banquillo de los acusados son Tala, el DIF de Puerto Vallarta y hasta el Consejo Municipal del Deporte del mismo puerto. Entre demandas y requerimientos de pago, queda claro que para muchas administraciones municipales el bienestar futuro de sus trabajadores ha sido, durante casi 12 años, la última de sus prioridades presupuestales.
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Parece que en la Secretaría de Salud estatal finalmente pueden respirar sin miedo a que los pique un mosquito. El titular de la dependencia, Héctor Raúl Pérez Gómez, señaló que tienen un "control absoluto" del dengue, y no es para menos, pues tras una racha de casos que no bajaba desde septiembre, las cifras ya le dan la razón. De haber empezado el 2025 como el nada honroso primer lugar nacional en contagios, Jalisco cerró el año pasado en el escalón 16 y ahora ya está en la posición 17.
La actualización del tablero marca apenas 16 casos al día de hoy, repartidos en 12 municipios que incluyen tanto al interior del estado como el Área Metropolitana de Guadalajara. Pérez Gómez dice que este milagro se debe a la buena coordinación para eliminar criaderos, aunque le pasó la bolita a la ciudadanía recordando que, sin patios y azoteas limpias, no hay fumigación que alcance. Eso sí, para que no digan que no se trabaja, el próximo martes darán el banderazo oficial a la estrategia estatal contra el dengue y el chikungunya.
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A pesar de que el agua del Siapa ha salido con color y olor en varias colonias, el secretario de Salud, Héctor Raúl Pérez Gómez, salió a decir que aquí no pasa nada. Según los análisis de la Coprisjal, el vital líquido está dentro de los parámetros de cloro y coliformes permitidos, aunque admitieron que hace un par de semanas las plantas potabilizadoras se pasaron un poquito de la raya con el cloro.
Lo de los sedimentos y la turbidez, dicen, es un "asuntito" de puntos específicos de la red hidráulica y no un problema general. Para calmar las aguas, la Secretaría reportó que, curiosamente, este 2026 hay menos gente enferma de la panza que el año pasado; hasta la semana 9 van 30 mil 471 casos contra los más de 33 mil de 2025. Eso sí, el doctor fue muy claro: en México el agua del grifo no es para beber.
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